
El ego queda en su lugar, ajustado y como diría alguien "en el perchero, a la entrada y sin estorbar", eso para dejar paso a los alquimistas del tiempo, que, a fuego reposado transmutan los metales y dan forma a la expresión creadora desde el silencio. La coherencia es la concordancia básica de los elementos constitutivos del todo y las partes de un punto de luz en la infinitud del universo que se gesta a cada instante de lo que somos.
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